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¿Qué esperas de tu cirugía de espalda?

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¿Qué esperas de tu cirugía de espalda?

Hace tiempo que quiero hablaros de dos cosas que se suelen ver mucho ante una cirugía como la de la espalda. Los miedos y las expectativas.

Es importante conocer estas emociones porque pueden confundirnos e influir en el resultado final de la intervención.

Empezaré por las expectativas.

Cuando te vas a someter a una cirugía, en tu cuerpo se generan emociones más o menos controlables. Hay personas que las llevarán mejor y otras peor.

Algunas de estas emociones son positivas, como la alegría de tener una posibilidad de eliminar un problema de salud, eliminar o reducir el dolor e incluso salvar la capacidad de moverte o incluso la vida.

Otras en cambio son negativas, como el temor exagerado a que todo salga mal en cirugías que no tienen ese riesgo, o los miedos a no quedar bien o a hacerse daño al más mínimo movimiento tras la cirugía.

Lo que tú esperas de una cirugía son las expectativas que tienes de ella y son diferentes según cada persona.

 

Hay personas con expectativas pobres, otras con expectativas realistas y otras con expectativas exageradas en relación a la cirugía a la que se van a someter. Y eso influirá en el resultado final de esa cirugía. Positiva o negativamente.

Sabemos que en el caso de la cirugía lumbar, cirugía de la espalda baja, el dolor que puede quedar tras la misma está muy influenciado por lo que se crea sobre cuánto dolor va a quedarte tras la misma.

 

Por si no lo sabes el dolor no es infrecuente después de la cirugía lumbar, pero también tengo que recordarte que si te operas es porque no tenías otra opción. Existe algún compromiso de los nervios que van hacia  tus piernas o estás muy limitado funcionalmente y has intentado todo lo que hay previamente a la cirugía (estas dos cosas juntas). Si no es así no te recomiendo que te operes porque el dolor que te puede quedar puede ser mucho peor al que tenías y puede que ya no haya vuelta atrás.

Piénsalo. No podemos medir el dolor.

Como decía,

El dolor no es infrecuente después de una cirugía lumbar y se debe a una mezcla de variables clínicas, quirúrgicas y psicológicas.

 

Quiere decir que el resultado final va a depender en parte de tu problema, de cómo pueda resolverse, de tu cirujano, de lo que tu cirujano te transmita, de tu cuerpo, de cómo responde, de tus enfermedades previas, de tu umbral del dolor, de cómo afrontas el dolor y los contratiempos, de si asumes un papel activo en tu recuperación o si por el contrario crees que todo depende de los demás,…etc, etc. etc.

El dolor lumbar tras la cirugía es particularmente desafiante porque puede deberse a varias causas, como los cambios naturales relacionados con la edad en la altura del disco y la alineación vertebral, la progresión de la enfermedad de la columna vertebral que llevó a la cirugía, una cirugía técnicamente fallida, múltiples diagnósticos relacionados con tu espalda y posterior adaptación (y posible mala adaptación) a la cirugía por discos adyacentes, vértebras y músculos. 

 

Pero ¿cuales son las variables que se asocian con más dolor?

Las variables que se asocian con más dolor después de la cirugía incluyen que tengas un gran dolor preoperatorio, variables psicológicas, que tu problemas de la espalda sea degenerativo y la cirugía de revisión, es decir, peores resultados cuando se trata de segundas, terceras cirugías.

En general te puedo decir que los pacientes tienen altas expectativas para la cirugía de columna lumbar, independientemente de la gravedad de su condición y disfunción.

 

Pero ¿cómo afectan las expectativas al dolor tras la cirugía?

La forma en que las expectativas afectan el dolor posterior después de la cirugía de columna no está clara. Aunque las altas expectativas pueden ser motivadoras, también pueden predisponer a malos resultados si son demasiado poco realistas.

Puede ser malo si no se ajusta mucho a la realidad de tu problema concreto. Por eso es importante que tu cirujano conozca tu problema, tus expectativas y pueda explicarte lo que puede ofrecerte y lo que realmente puedes esperar.

Esto no va de fe, ni de confiar que todo va a salir bien porque te caiga bien tu cirujano. Va de probabilidades según lo que la ciencia nos enseña.

Siempre será una estimación. Esto no son matemáticas. Ojalá.

Por ejemplo, si tus expectativas son inapropiadamente altas (pensar que la cirugía será la solución para todo) pueden contribuir a empeorar tu dolor postoperatorio si te desanimas con el tiempo mientras te estás recuperando (por pensar, por ejemplo, que todo iba a ir rodado desde el minuto uno). También si abandonas la rehabilitación e ignoras los cambios de estilo de vida recomendados que podrían minimizar la progresión de tu problema de espalda.

Por otro lado, las expectativas demasiado bajas (pensar que la cirugía en ninguno o en casi ningún momento servirá) también pueden contribuir a tu dolor postoperatorio si careces de la motivación necesaria para participar en la rehabilitación y no estás dispuesto a hacer cambios en el estilo de vida y a seguir las precauciones postoperatorias que se te han indicado para proteger tu espalda.

Como ves no es blanco o negro.

Lo bueno es que las expectativas son potencialmente modificables. Por eso es importante no sólo ser un hábil cirujano sino conocer cómo se puede desenlazar un problema de espalda en una persona en concreto con sus condicionantes técnicos, psicológicos y otras más. Hablar y explicar.

No se trata de fe, se trata de conocimiento.

Conocimiento que no siempre se tiene del todo pero que gracias a la ciencia cada vez más.

 

Por Dra Irene Sánchez

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2 comentarios

  1. Una sufridora más 04/02/2020 18:50 - Responder

    Muy acertado el post. Las expectativas juegan a favor o en contra. Ser realista, que sería lo óptimo, es a veces muy difícil de determinar, pero estoy contigo que esperar demasiado o demasiado poco no ayudan en la recuperación, que según la cirugía que te hagan puede ser muy lenta y dura. No olvidaré cuando me dieron el alta tras mi artrodesis, el médico, por su edad creo que era MIR, al preguntarle cuánto tardaría en recuperarme, me preguntó la edad y me dijo que en tres meses podría estar trabajando. A los tres meses todavía me tenían que ayudar a vestir y yo soy de las que siguen al pie de la letra las recomendaciones de los médicos…

    Cada cuerpo es un mundo, uno debe poner de su parte sin olvidar que cualquier intervención de espalda nunca te dejará como nueva, al contrario debes cuidarte aún más, y que el dolor es muy complejo de determinar, operarte pensando que el dolor va a desaparecer es un error, pues como dices se compone de muchos factores, hay que perseguir mejorar la funcionalidad, aunque el dolor no desaparezca. Hablo por experiencia.

    Un abrazo,

    • Dra. Irene Sánchez 05/02/2020 17:28 - Responder

      Hola y gracias por participar.
      Tus aportaciones son de gran ayuda y sin duda lo que comentas es muy cierto, cada persona y cada cuerpo es un mundo. Por eso, como decía Hipócrates, es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que saber qué tipo de enfermedad tiene una persona. No vale solo la parte técnica.

      Un abrazo para ti también.

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