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Endometriosis ciática. No estabas loca

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Endometriosis ciática. No estabas loca

Endometriosis ciática. No estabas loca.

 

Muchas mujeres en edad fértil sufren ENDOMETRIOSIS. La endometriosis consiste en tener tejido del endometrio uterino en sitios donde no tiene que estar.

Sí. Se trata de una enfermedad ginecológica y ya sé que soy traumatóloga. Pero sigue leyendo porque puede que te interese más de lo que crees.

Raro es el que no tenga una hermana, amiga, novia que tenga dolores insoportables con la menstruación. Y este puede ser el punto de partida de toda esta historia.

Como bien sabes, sobre todo si eres una fémina, el tejido interno del útero (el endometrio) crece y posteriormente se desprende a modo de sangrado cada 28-31 días (depende del ciclo). Es la famosa regla o menstruación.

Hasta ahí comprendido.

Pero claro.

Si ese tejido crece donde no tiene que crecer va a molestar y a doler bastante cada vez que tengas la regla.

Porque entre otras cosas, si crece puede comprimir estructuras y ocasionar dolor a otros niveles fuera del útero.

En resumen, en la Endometriosis crece tejido uterino fuera del útero. Principalmente en ovarios, trompas de Falopio, vejiga urinaria o intestinos.

Imagina el festival que se monta:

Menstruaciones muy dolorosas debido a la inflamación de los tejidos que se afectan.

 

A primera vista cuando conoces el trastorno, reconocer este problema parece más o menos fácil. Pero de eso nada.

 

El diagnóstico de endometriosis es complicado porque siempre se ha asociado dolor con menstruación. Por tanto muchas mujeres –y muchos médicos- han asumido que es “normal” que te duela la regla. O más bien que eres demasiado sensible y te comes mucho el coco.

Como tampoco se conoce muy bien por qué se produce, todo se suma y el resultado es que el diagnóstico se retrasa. Algo que no ayuda mucho.

Pero aunque las causas no se conocen muy bien una de las teorías más aceptadas es la de la “menstruación retrógrada”.

 

 

La flecha verde indica el camino normal que sigue la menstruación. Sale hacia el exterior a través de la vagina. La flecha azul indica el camino que cogen esas células endometriales en la teoría de la menstruación retrógrada. El recorrido es hacia atrás, a través de las trompas de falopio. Así llegan a la cavidad abdominal y a otras localizaciones.

 

Lo que nos dice esta teoría es que la sangre menstrual sale también retrógradamente, además de salir por la vagina, a través de las trompas de Falopio dirigiéndose a ovarios y cavidad abdominal.

 

A partir de aquí las células endometriales campan a sus anchas por nuestro cuerpo pudiendo afectar a los órganos y tejidos que antes te mencioné. Pero prácticamente pueden llegar a donde quieran.

 

De hecho se han visto focos de endometriosis en el diafragma, los pulmones, el riñón , el apéndice y, sorprendentemente, en los gemelos (músculos de la pantorrilla).

Digo.

Para no creérselo.

Y como ya te estarás imaginando, estar en las manos adecuadas es muy importante porque esta enfermedad evoluciona por etapas. Y cuanto más avanza más problemas da y más nos confunde.

 

Básicamente hay cuatro etapas que se describen con números romanos de la I a la IV. Lo que nos indica este número es el grado de afectación o gravedad. Cuántos órganos están afectados.

Los síntomas en la endometriosis suelen resumirse en:

  • Calambres menstruales dolorosos (dismenorrea o “calambres mortales”).

  • Sangrado menstrual abundante (menorragia).

  • Dolor pélvico crónico.

  • Dolor al tener relaciones sexuales (dispareunia).

  • Dolor abdominal y disfunción intestinal que incluye diarrea, hinchazón, gases o calambres y dolor cuando vas a hacer tus necesidades mayores.

  • Disfunción de la vejiga, como que te duela cuando vas a orinar.

  • Debilidad, entumecimiento o dolor en los nervios (neuropatía).

  • Cambios de personalidad (depresión, estrés, apatía).

 

Ahora párate punto por punto en cada uno de ellos.

Muchas de estas mujeres son diagnosticadas erróneamente como depresivas o fibromiálgicas.

 

Pero el problema está en que esta enfermedad genera infertilidad y además puede ser muy discapacitante para la mujer que lo padece. No solo por el dolor y lo limitada que se ve su vida mes a mes sino porque puede necesitar cirugías muy agresivas para frenar a esta bestia.

 

Hablo de cirugías que solo quitan las zonas de endometriosis hasta cirugías que necesitan retirar el útero entero y fragmentos de intestino u otros tejidos.

Una auténtica tragedia.

Por eso es nuestro deber sospecharla y derivar la sufridora al especialista o centro correspondiente.

Sin dudarlo.

 

Y ahora te cuento mi parte.

 

Lo que nadie te contó: la endometriosis ciática existe.

Dolor de ciática que no era la ciática habitual.

De vez en cuando, estas “simpáticas” células endometriales viajan y se afincan alrededor de los nervios. Crecen e invaden el nervio dando un dolor desagradable conocido como dolor neuropático.

Si el nervio afectado es el famoso nervio ciático los dolores que produce pueden confundirse con el dolor ciático producido por una hernia discal lumbar.

Y es cuando tenemos que hilar fino y tener una alta sospecha de endometriosis ciática si a la consulta médica acude una mujer en edad fértil que refiere dolor en la pierna como una ciática.

 

La endometriosis ciática es causada por una inflamación que al principio suele ser periódica, relacionada con el ciclo menstrual, pero a medida que la enfermedad progresa puede volverse crónica.

 

Cuando la endometriosis está avanzada el ritmo menstrual se pierde. La inflamación del tejido endometrial que rodea el nervio provoca cicatrices y generan un dolor constante, lo que dificulta enormemente el diagnóstico y el correcto tratamiento.

 

Imagina la situación.

Un chica con dolores menstruales fuertes que no sabe que tiene endometriosis y que es enviada a la consulta de la espalda porque tiene frecuentes dolores de ciática.

 

¿Qué ocurre en “el mejor de los casos”? Que no se encuentre una asociación con su espalda y le remitamos a otro especialista para estudio. Pero si ni el médico que la envía ni el especialista que la va a ver sospechan una endometriosis ciática, la chica dará vueltas y vueltas por varios médicos, psicólogos y curanderos pudiendo convertirse, tristemente, en un cuadro crónico. Con suerte caerá en el médico adecuado que orientará correctamente su enfermedad.

 

¿Qué ocurre en “el peor de los casos”? Que dé la casualidad que la chica tenga un protrusión discal en la región lumbar y que hagamos la asociación con su ciática. Esta chica terminará operándose sin obtener buenos resultados, evidentemente. Con todo lo que conlleva eso (dolor crónico, diagnósticos equivocados de síndrome de cirugía lumbar fallida, de fibromialgia, etc.). Por eso todo lo que se ve en una resonancia no significa que te tenga que provocar daño ni dolor necesariamente (más información sobre esto aquí).

 

La endometriosis ciática es poco común, pero debe considerarse en una mujer que presenta ciática asociada con la menstruación.

 

Conocer esta condición es importante para evitar retrasos en el diagnóstico y evitar daños irreversibles en el nervio ciático.

 

 

Aunque insisto mucho en que los dolores relacionados con la columna lumbosacra y miembros inferiores no siempre tratan de hernias discales que comprimen nervios es necesario que descartemos el diagnóstico de endometriosis en caso de dolor pélvico y ciático de origen desconocido en mujeres en edad fértil. No dejarlo pasar.

 

La endometriosis puede afectar al nervio ciático pero también a otros nervios del plexo lumbosacro (nervios de la pelvis y los miembros inferiores).

 

La endometriosis ciática aislada y la endometriosis de las raíces nervisoas sacras se suelen diferenciar por su comportamiento. Todos forman parte del plexo lumbosacro.

La endometriosis de las raíces nerviosas sacras ocurre por una infiltración en profundidad debido a las estrechas relaciones anatómicas del sacro con los órganos ginecológicos.

(Ahora viene un poco de anatomía. Si no te convence, salta el párrafo, pero se explican muy bien los síntomas).

Cuando la endometriosis de los nervios sacros infiltra el ligamento sacrouterino pueden afectarse las raíces nerviosas S3 y S4, mientras que las infiltraciones de los ligamentos cardinales y la fosa ovárica se correlacionan con las raíces nerviosas S2 y S3.

Esta infiltración puede dar dolor y síntomas relacionados con la micción/defecación con sensibilidad e hiperactividad en la vejiga, lo que hará que vayas frecuentemente al baño o que tengas problemas de incontinencia. Suele doler o notarse menos la piel de la zona genital y los glúteos. También puede dar un dolor tipo ciática cuando se afecta S2.

En contraste, la endometriosis ciática nunca forma parte de la endometriosis de infiltración profunda mencionada anteriormente.

Los síntomas son ciática L5 y S1, dolor glúteo y, a veces, problemas con el movimiento (caída del pie), pero nunca disfunciones de la vejiga. Tampoco duele la zona genital.

 

¿Cómo se trata?

Debe caer en manos expertas para hacer una correcta “limpieza” en función de la etapa en que se encuentre.

Hay que tener cuidado con la endometriosis ciática aislada, ya que se desarrolla y crece dentro del propio nervio ciático y se suele expandir hacia abajo a través del agujero ciático mayor (una zona de la pelvis). Por lo tanto, el cirujano debe conocer este dato para limpiar más allá del agujero y utilizar una vía de abordaje adecuada. Si no, pueden quedar restos sin eliminar y no se resolverá el problema.

 

Tomado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20869701

 

 

La moraleja para el profesional no familiarizado con este cuadro ( sea médico, fisioterapeuta, etc) es que existen causas de dolor pélvico crónico y afectación de los miembros inferiores que se relacionan con lesiones como la endometriosis o con vasos sanguíneos que comprimen estructuras nerviosas y que precisan un diagnóstico perspicaz y una cirugía para aliviar y evitar que el problema vaya a más.

 

No era sensible. No estaba loca.

Tenía endometriosis ciática.

 

Por Dra Irene Sánchez de MasQuePastillas

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