window.dataLayer = window.dataLayer || []; function gtag(){dataLayer.push(arguments);} gtag('js', new Date()); gtag('config', 'UA-125503861-2'); setTimeout(“ga(‘send’,’event’,’Ajuste de Tasa de Rebote’,’Mas de 25 segundos de permanencia’)”,25000);

Cuando estás hasta el cuello

/, Diagnósticos/Cuando estás hasta el cuello

Cuando estás hasta el cuello

Cuando estás hasta el cuello: mielopatía espondilítica cervical

 

Hoy voy a empezar al revés. Empezaré por la consecuencia y la cirugía para más adelante hablar sobre cómo cuidarnos y, en la medida de lo posible, evitar llegar al capítulo de hoy.

 

Algo así como el espíritu de las Navidades futuras en “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, que viene a avisarte de lo que te puede pasar por si puedes enmendarlo antes de que ocurra. Y si no puedes, por lo menos que no te coja desprevenido.

 

Hoy voy a hablaros de la mielopatía espondilítica cervical (la llamaremos MEC).

 

¿Y qué es la mielopatía espondilítica cervical (MEC)?

 

Pues lo que te ocurre por la compresión no debida a golpes o accidentes, es decir, por la compresión crónica (de años) y progresiva de la médula espinal a nivel del cuello. Algo serio, créeme. Es el resultado de una artrosis muy grande en tu cuello cuando comprime la médula a ese nivel, provocando un “estrangulamiento” de la misma.

 

Mielopatía=afectación de la médula.

Espondilítica= que afecta a las vértebras.

Cervical=que afecta a la zona de las cervicales.

 

Para que lo entiendas mejor:

La médula espinal es como una autovía muy, muy importante que va desde el cerebro hasta el final de la espalda y en la que cada cierto tramo aparecen unas salidas (los nervios) que te conducen a cada gasolinera, desvío o pueblo, es decir, a los músculos, órganos, etc.

Si por el motivo que sea lo que hay alrededor de la autovía empieza a invadir los carriles, el tráfico no podrá circular, y los coches no podrán pasar y llegar a Medina Sidonia, Jerez de la Frontera o Sevilla, por poner unos ejemplos.

Pues algo así es lo que ocurre con la médula en la MEC, de modo que lo que rodea a la médula la comprime con el tiempo y cada vez más, llevándola a un daño grave que impide que las órdenes del cerebro no lleguen a su destino y no puedas mover bien los brazos, las piernas, o no puedas controlar la orina, entre otros.

Los síntomas pueden aparecer de forma diferente, no siempre aparecen los mismos en todas las personas, y lo habitual es que se presenten lentamente aunque a veces se convierte en una verdadera emergencia y hay que operar cuanto antes.

 

Os contaré una historia

Santiago tiene 62 años y ha trabajado toda su vida en Correos. Su trabajo ha sido casi todo el tiempo de oficina, gestionando la correspondencia de su zona.

Si lo miras de perfil, te recuerda un poco a cierto político con coleta, pero sin la coleta. Ah y ,por supuesto, Santiago es mucho más guapo que éste, todo hay que decirlo.

Es cierto que el perfil de Santiago no es tan exagerado como el del citado político, pero ahí anda, siempre con la cabeza ligeramente adelantada al cuerpo como si quisiera ganar una carrera por milímetros. La vejez, dicen.

Nunca ha practicado ningún deporte salvo jugar al dominó que, según Santiago, debería ser deporte olímpico (Santiago es un forofo) y del que no se pierde al día una partida o dos, tres, o cuatro…pero siempre después de ver “El secreto de puente viejo”, eso sí, que no lo perdona.

De vez en cuando, entre partidas, echa un vistazo al grupo de Whatsapp que tiene con los amigos donde intercambia un montón de videos con los que se harta de reír.

Hace ya mucho tiempo Santiago empezó a sentirse torpe con las manos. Las fichas del dominó ya no las domina igual que antes. Tampoco está muy fino cuando se abrocha los botones de la camisa o se ata los zapatos y, si los vecinos del barrio no supieran que no prueba el alcohol, pensarían por su forma de andar que Santiago empina el codo entre partida y partida. Camina con los pasos más abiertos porque se nota así más seguro, si no se cae, dice.

Siempre se ha quejado de molestias en la parte baja del cuello y los hombros, que los tiene como piedras, pero realmente no tiene mucho dolor. Más bien a veces le da un calambre hacia abajo, como una descarga, muy desagradable.

-Será la vejez- le dice su amigo Pepe.

Ya no puede tocar el clarinete con la banda de su barrio porque los dedos se le quedan agarrotados y van a su aire.

Lo que sí sabe Santiago es que tiene una artrosis “de caballo” por todo el cuerpo, que ya se lo había dicho don Luís, el dr. Mateos, el médico que le había visto en tantas ocasiones.

La cuestión es que su hija María de los Santos, se está dando cuenta de que Santiago cada vez está más torpe, así que por mediación de don Luís, que le riñe un poco por no haber acudido antes, termina en la consulta del especialista de la espalda. En algunas zonas este problema lo tienen asignados los neurocirujanos y en otras los traumatólogos de la columna. En definitiva, el cirujano de la columna.

El especialista le estudia profundamente porque sabe que hay varias cosas que se pueden parecer en algún momento, como:

 

  1. La Esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

  2. La Esclerosis Múltiple (EM).

  3. El déficit de vitamina B12.

  4. Atrapamiento periférico de nervios, como el síndrome del túnel carpiano.

  5. Alteraciones vasculares.

  6. Otros cuadros que pueden provocar compresión de la médula, como las alteraciones congénitas, las hernias grandes o los quistes sinoviales grandes, tumores, las reumáticas (pseudogota y sarcoidosis), las del metabolismo (calcionosis tumoral intrarraquídea) y las vasculares (las de las venas y las arterias, como el hematoma epidural espontáneo), y algunas más.

 

Después de un estudio completo, el especialista le explica que tiene una compresión importante en la médula a nivel del cuello (una mielopatía espondilítica cervical) que la ha dañado de manera importante y que continúa dañándola, por lo que le propone cirugía

 

¿Siempre hay que operar en la MEC? Pregunta Santiago

La verdad es que cuando aparecen los síntomas de deterioro neurológico progresivo (la torpeza, las alteraciones en la forma de caminar, alteraciones en la micción, etc.) tiene pocas opciones de tratamiento conservador a día de hoy.

Pero actualmente no existen estudios de calidad que delimiten claramente cuándo operar y cuándo no. En general, una buena actitud es ésta:

 

  1. Si tienes una mielopatía (daño medular) que ni mucho ni poco, pero con una compresión importante por la artrosis de las vértebras y el daño de los discos y ligamentos, lo recomendable es que te valore un cirujano de columna si eres una persona activa, ya que juegas papeletas para que te toque un deterioro neurológico.

 

  1. Para aquellas personas con deterioro que por el motivo que sea (por ejemplo edad avanzada, problemas de salud graves, etc.) no se considera cirugía en ese momento, se recomienda un seguimiento estrecho, por si progresa el deterioro rápidamente.

 

  1. El tratamiento no quirúrgico se puede indicar en la mielopatía leve aunque hay pocas evidencias de que la mejoren. Si es tu caso puedes usar algún collarín temporalmente, evitar movimientos bruscos del cuello y coger pesos grandes (bombona, por ej.), incluso cuidar el tipo de almohada, que deberá personalizarse. Debes colocar muy bien el reposacabezas del coche y evidentemente calmantes para dolor, si lo hay, porque el dolor no es lo más llamativo de la MEC.

 

  1. Ni que decir tiene que si el deterioro neurológico es brusco la recomendación de cirugía, una vez confirmado que tienes MEC, es urgente.

 

Más sobre el tratamiento de la mielopatía espondilítica cervical (MEC)

El cirujano de columna le explica a Santiago que en su caso no hay dudas, pero que se ha visto que 8 de cada 100 pacientes con MEC desarrollarán síntomas en un año y 23 de cada 100 personas que la tienen, lo harán a los 4 años. Por eso es importante valorar los síntomas e incluso hacer alguna prueba, como un electroneurograma (ENG), en aquellos casos que tengamos que vigilar de cerca (estudio).

De 20 a 62 personas de cada 100, se deterioran neurológicamente en 3-6 años, por tanto vigilar (estudio).

El cirujano de columna le explica a Santiago que la cirugía, en general, estabiliza su enfermedad y a veces la mejora, pero depende del estado en el que se encuentre el paciente antes de la cirugía (estudio).

Es evidente que si estabas ya con bastantes desconchones, no vas a salir de la cirugía como la Preysler. No te engañes, algún desconchón te va a quedar.

 

¿Y en qué consiste la cirugía?

Pues si el problema es que la médula está comprimida el objetivo fundamental será retirar lo que la oprime y descomprimirla.

Podemos operar por la parte anterior del cuello o por la parte posterior.

 

Por norma general si la compresión en la médula está localizada en una o dos vértebras, te operaremos por la parte anterior del cuello y si tienes más de cuatro se hará por la parte posterior. Cuando tienes 3-4 vertebras que te comprimen se decidirá en función de otros factores.

 

Lo que se hace es retirar los discos abombados y dañados y los piquitos de hueso que han crecido comprimiendo y dañando a la médula.

Una vez liberado todo eso que comprime, hay que sujetar de alguna manera a las vértebras, que quedan sueltas con los huecos que hemos dejado al retirar lo que comprimía a la médula. Para esto utilizamos unas cajitas de material especial o hueso entre cada vértebra y vértebra y una placa de sujeción con tornillos (si la cirugía se hizo por delante) o tornillos y barras (si la cirugía se hizo por detrás.

Cirugía. Se ha retirado lo que comprimía a la médula y se ha colocado un sistema de sujeción con un sustituto de la vértebra y con una placa de sujeción.

 

Esta es una foto durante la cirugía. En este caso la sujeción se ha realizado con una placa Helix de Nuvasive operando por la parte anterior del cuello. Y si os fijáis, el espacio entre hueso y hueso donde estaba el disco dañado se ha completado con unos espaciadores que se unirán al hueso.

 

Es una cirugía muy seria para un problema muy serio y, por tanto, no está libre de complicaciones.

 

 La pregunta que os estáis haciendo:

¿Pudo Santiago evitar llegar a esta situación?

En pocas palabras: no lo sabemos.

La MEC suele aparecer en mayores de 55 años, más en hombres, pero las causas que la originan son la unión de varios factores que se mantienen durante el tiempo.

Pero sí es cierto que nuestra postura, nuestra mala postura más bien, puede ayudar a favorecer este problema.

 

La postura: el factor que podemos cambiar

La imagen habla por sí sola.

 

Santiago lleva años y años jugando al dominó y dedicado al papeleo en la oficina de correos y nosotros llevamos horas y horas con el móvil y la tablet, conduciendo o viendo la tele. Horas…o años ya.

Y ¿sabes qué pasa? Que con el tiempo la postura de nuestro cuello se adapta a lo que hacemos.

 

 

Ocurren varias cosas importantes en nuestros cuellos:

  1. La respiración

  2. La alimentación.

  3. Nuestros músculos, que mantienen una bola de unos 8 kilos.

  4. La circulación de la sangre que pasa por ahí.

 

1- La respiración es lo menos afectado ya que el aire tiene mejor capacidad de adaptación, pero prueba a inspirar con el cuello adelantado y después con el cuello recto ¿notas la diferencia?

2- La comida pasa por nuestro cuello y si el camino no es muy recto, te puedes atragantar. No es ninguna tontería. Necesitamos ayudar a lo que estemos tragando con la fuerza de la gravedad y, por eso, nuestro cuello debe estar recto si no, nuestros músculos tienen que hacer un esfuerzo mayor y se cansan a veces y, si se cansan, puedes verte en el hospital necesitando que te lo extraigan.

Los impactos de bolo alimenticio suelen ocurrir por problemas vasculares o neurológicos pero debemos evitar los obstáculos mecánicos cambiando nuestra postura al comer.

 

Bien, puede que estas cosas no tengan mucho que ver con la MEC, pero lo siguiente es interesante.

 

3- Cuando nuestra cabeza no está alineada con el cuerpo y nuestro cuello está adelantado, el peso de nuestra cabeza se desequilibra, y nuestros músculos de la parte posterior del cuello tienen que luchar a diario por mantener nuestra cabeza lo más cerca de nuestro centro de gravedad, por lo que llega un día en el que se agotan, duelen, se contracturan y se ponen duros como piedras. Y así se quedan.

 

Esto puede ser especialmente problemático si eres de cabeza un poquito gorda, pero tranquilo, más adelante hablaremos de la solución.

 

4- Y por otro lado, si mantenemos nuestra cabeza y cuello adelantados durante mucho tiempo, estamos creando una acodadura en nuestro cuello y en todo lo que va por él, como los vasos sanguíneos (las venas y arterias) y la médula.

 

 

Aquí tenéis un ejemplo. Evidentemente lo que tenga que pasar por el interior del tubo pasará mejor si  está más o menos recto que si está angulado.

 

 

La sangre da menos problemas si circula por vasos más o menos rectos pero, si creamos una acodadura en un vaso que no suele tenerla, estamos favoreciendo que ese vaso se lesione por dentro .

Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, el cuerpo intenta arreglarlo él solito. Hace su chapucilla tapando el desconchón con unas cuantas plaquetas y listo. El problemas es que si el arreglo es más o menos grande, obstruye el diámetro del vaso (el tubo por donde tiene que pasar la sangre) por lo que cada vez pasa menos cantidad de sangre. Y si ésta no llega a donde tiene que llegar, los tejidos no se pueden alimentar bien, y mueren poco a poco.

 

La posición neutra de la columna cervical (ni adelante ni hacia atrás, la que hay que tener) es la que hace que tengamos mayor espacio en el canal y en nuestros tubos. Es la más sana.

 

Sin que lo lleves a la exageración, la cabeza alineada con el cuello y el cuerpo es la posición que te evitará muchos problemas. Puede que las institutrices inglesas tuvieran su razón, después de todo.

 

La posición de extensión de las cervicales es la que más estrecho deja el canal por donde pasa la médula, así que ojito si tienes una artrosis considerable y te da por hacer movimientos bruscos o repetitivos de cuello hacia atrás (ojo en el zumba, cuando estés viendo el móvil y la tele y un montón de cosas más). No es que no puedas hacerlo sino que debes hacerlo correctamente si no quieres fastidiarte.

 

¿Suficiente motivación para pensar en tu postura?

 

 

 

Al final Santiago se operó y con la cirugía se frenó el deterioro, incluso con ligera mejoría.

Pero si no quieres contribuir a que tu cuello sufra el mismo destino que el de Santiago, quédate con lo dicho y con los sencillos ejercicios que voy a explicarte muy pronto para alinear tu cabeza, tu postura y fortalecer toda la región cervical y de la espalda alta.

Y ya que se avecinan las Navidades tómatelo como un aviso del espíritu de las Navidades futuras:

 

Con la postura no se trata de “ser un estirado”, se trata de SALUD

 

Por Dra. Irene Sánchez de MásQuePastillas

¡Suscríbete gratis y recibe sin compromiso las notificaciones de mis próximas publicaciones!

 

Suscríbete a MQP ahora !!

7 comentarios

  1. Samuel 28/11/2018 00:15 - Responder

    Doctora, enhorabuena de nuevo.
    Mensaje sencillo, explicativo y práctico.
    Si bien he echado en falta algunas pautas, normas o ejercicos para, aunque no se pueda revertir, intentar mejorar la posición y frenar la evolución.
    Un saludo!!!

    • Dra. Irene Sánchez 28/11/2018 16:59 - Responder

      Muchas gracias por tu apoyo incondicional.
      La idea es transmitiros en el próximo artículo todo eso que refieres: normas, ejercicios, etc.
      Espero que me des tu visto bueno también entonces.
      Saludos.

  2. CARMEN GONZALEZ PICARDO 28/11/2018 08:21 - Responder

    Qué interesante, no imaginaba que las consecuencias de la mala postura fueran tantas y tan graves. Yo necesito masajes una vez al mes que me aligeren la zona pero a partir de ahora voy a tener especial cuidado en la postura. Porque en mi trabajo sí que tengo cuidado con estar recta pero me has recordado que otras veces, que además son muchas, sobre todo con el móvil, mi postura es criminal. Estaré más pendiente a ello y espero tus ejercicios. Me encanta lo ameno que escribes y los toques de humor. Gracias, Irene.

    • Dra. Irene Sánchez 28/11/2018 16:58 - Responder

      Hola Carmen y gracias por tu comentario.
      La verdad que eso que cuentas nos pasa a todos, es algo de nuestra sociedad moderna, más si tu trabajo se desarrolla en una oficina. Sinceramente no basta sólo con recomponer la postura. Creo que debe reeducarse la musculatura. Mi intención es mostraros algunos ejercicios interesante en el próximo artículo.

      Quiero que veamos que nuestro cuerpo se puede transformar acorde para lo que fuimos diseñados: el movimiento.
      Un beso muy grande, Carmen.

  3. Allinone 29/11/2018 01:22 - Responder

    Si alguien conoce a Pablo Iglesias , reenvíenles este articulo porque le vendría muy bien para saber lo que le espera en el futuro. Un saludo

  4. Marita Luque 28/01/2019 18:16 - Responder

    Gracias por las publicaciones!!!!

    • Dra. Irene Sánchez 28/01/2019 19:19 - Responder

      Hola Marita.
      Gracias a ti por tu comentario y por participar en este blog.
      Un saludo.

Deja tu comentario

Usamos cookies para mejorar la experiencia del usuario y para estadísticas del tráfico. Al continuar navegando entendemos que Vd. lo consiente   Estoy de acuerdo